Monitoreo de Medios

Por Lic. Marcela Gabioud

Cuando se habla de género suele tomarse como referencia la situación de las mujeres en términos de desigualdad frente a los hombres. La cuestión de género se basa en la construcción histórica y social que asocia a un conjunto de roles y valores con uno y otro sexo, implicando cierta jerarquía entre ellos, determinando lo que la sociedad considera “femenino” y “masculino”. Las relaciones de género pueden definirse entonces, en términos del juego entre prácticas históricas que se distinguen de acuerdo a lo femenino y lo masculino (teorías e ideologías, incluyendo creencias religiosas), prácticas institucionales (como el estado y el mercado), y condiciones materiales (la naturaleza y distribución de capacidades materiales a lo largo de líneas de género). (1)

En esta construcción social de lo femenino y lo masculino, los medios de comunicación tienen un rol importante, ya que son los que dan significado a ciertas prácticas y las asocian a roles establecidos e instituidos por ellos.La Conferencia Mundial de Mujeres en Beijing (1995) consideró a los medios de comunicación como una de las 12 áreas de especial interés para conseguir el objetivo de lograr igualdad de oportunidades para varones y mujeres.

En marzo de 2006, la Asociación Mundial para la Comunicación Cristiana (WACC por sus cifras en inglés) publicó el Proyecto deMonitoreo Global de los Medios, que mide el impacto en las relaciones de género y la representación de mujeres y hombres en los medios noticiosos del mundo. El Proyecto de Monitoreo Global de Medios (GMMP) es la investigación de género en los medios más extensa que existe. Trece años después, camino al cuarto proyecto, queda mucho por hacer.

En los últimos años se han desarrollado diferentes herramientas tendientes a crear conciencia y a demostrar que, el lugar que ocupa la mujer en los medios de comunicación no es el que ella desea. Observatorios, veedurías y monitoreos conforman un conjunto cuyo objetivo es poner en cifras y hacer visible lo que parece no verse, aunque esté ahí: la mujer sigue siendo estereotipada en su rol de objeto sexual, o madre o esposa.

El monitoreo funciona como si se sacara una radiografía en un tiempo y un espacio determinado y brinda la posibilidad de compararlo con un momento anterior. Coloca en números la desigualdad y se transforma, de este modo, en una acción desde la que se puede incidir para que esos números cambien. A diferencia de los observatorios, que son un análisis permanente sobre los medios, los monitoreos funcionan como un corte y se pueden evaluar varias variables al mismo tiempo, como ser quiénes son protagonistas, cuál es la representación de la mujer en las noticias, cuál la imagen que asocian a ella, etc.

El uso de este tipo de metodología abre un abanico de posibilidades, brinda un espacio de discusión posterior sobre cuánto impactan los números y cuán grande sigue siendo la desigualdad. En cualquiera de los medios que usemos vemos mujeres y parece que no existe la diferencia, que hombres y mujeres comparten espacios por igual, pero el monitoreo deja en claro que esto no es así, rompe la construcción mediática de la igualdad y deja al descubierto la falacia.

Por esto es necesario desarrollar metodologías de análisis, modelos que puedan ser utilizadas como herramientas por los diferentes grupos que investigan y trabajan cuestiones de género y medios. Los números ayudan a poner en perspectiva cuán lejos estamos de los objetivos que se plantearon hace trece años y cuánto nos queda por hacer.

(1) Bedford, N y Strizzi, M, (2006). El mundo palpita. Editado por CLAI e ISEDET